Los Registros permiten“sobrevolar” la propia vida, tener una vista panorámica de lo que sucede. Una Lectura de Registros nos da información acerca de nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro. Nos permite saber cómo estamos ubicados, nos recuerda de donde venimos y nos revela hacia donde vamos.

La consulta tiene una duración aproximada de una hora a hora y media y son presenciales.

Se inicia con una Invocación a los Ángeles, Guías y Maestros, los cuales, a través de mí, actuando como Canal, expresan cómo ven a la persona, cuál es su estado anímico y sus preocupaciones. Transmiten lo más importante que debe conocer en ese momento y luego comienzan a abordar las distintas áreas de interés de su vida haciendo énfasis en el presente, recurriendo al pasado cuando es necesario, y brindando información acerca de las posibilidades de futuro y las vías para que este se concrete.

Una lectura de Registros, se desarrolla como un diálogo, donde el Canal transmite y la persona puede interrumpir y preguntar cuantas veces quiera. Sin embargo, no es necesario traer ninguna pregunta previa preparada. Los Ángeles, Guías y Maestros no necesitan preguntas, saben cuál es la situación de la persona y la abordan directamente.

Una lectura de los Registros Akásicos moviliza profundamente, y ayuda a tomar resoluciones que cambian nuestro desarrollo personal y espiritual. Siempre respetando el libre albedrío, y de acuerdo a los tiempos de cada uno. Los Registros muestran el camino y la mejor forma de recorrerlo junto con el abanico de opciones y soluciones.

La Lectura de Registros tiene un efecto sanador: permite reconocer lo que se posee, las gracias Divinas y cuando estas faltan, la manera de acceder a ellas a través de las propias acciones. Lo que los Registros marcan para el futuro, no es mágico, muchas veces depende de cambios en la propia manera de actuar o de posicionarse frente al mundo. Por lo cual, tras una sesión, el consultante se retira con “deberes”. Estrategias a poner en práctica para lograr cambiar la propia energía, la del hogar y la de quiénes lo rodean. Se da una suerte de sanación que trae un efecto dominó, ya que una vida toca otra vida y la despierta y sana a la vez.

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